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Quiero que la navidad duro todos los dias del año!!

Querido nuevo año


Querido nuevo año, te damos la bienvenida y agradecemos la oportunidad que nos das para vivir nuevamente otro año más, y hacer que en ese tiempo podamos cumplir todo lo que en verdad deseamos, a través de esta carta quiero expresarte mi alegría al poder detallar mis deseos y metas para poner manos a la obra en ellos y lograrlos.

Esta es una lista de algunas de las cosas que espero lograr en estos nuevos 365 días:
Tener mucho trabajo todo el año.
Conseguir más amigos y compartir lo que soy y tengo con ellos.
Ser más caritativo.
Ser feliz en el aspecto del amor, dar y poder recibir mucho cariño y amor.
Tener más paciencia.
Aprender de mis errores y aciertos.
(Y muchas cosas más que desees…)

Desde ya te agradezco por haberme prestado atención y pido a todos los ángeles, arcángeles y Dios que me ayuden a mantenerme en este camino que he elegido hoy.

 desconozco su autor:

Feliz Navidad..

Autora: maritza

el árbol de la prosperidad..!!!

Ríe
Perdona
Relájate
Pide ayuda
Haz un favor
Delega tareas
Expresa lo tuyo
Rompe un hábito
Haz una caminata
Sal a correr

Pinta un cuadro. Sonríe a tu hijo
Permítete brillar. Mira fotos viejas
Lee un buen libro. Canta en la ducha
Escucha a un amigo. Acepta un cumplido
Ayuda a un anciano. Cumple con tus promesas
Termina un proyecto deseado

Sé niño otra vez. Escucha la naturaleza
Muestra tu felicidad. Escribe en tu diario
Trátate como un amigo. Permítete equivocarte
Haz un album familiar. Date un baño prolongado
Por hoy no te preocupes. Deja que alguien te ayude
Mira una flor con atención. Pierde un poco de tiempo
Apaga el televisor y habla. Escucha tu música preferida
Aprende algo que siempre deseaste

Llama a tus amigos por teléfono. Haz un pequeño cambio en tu vida
Haz una lista de las cosas que haces bien. Ve a la biblioteca y escucha el silencio
Cierra los ojos e imagina las olas de la playa. Haz sentir bienvenido a alguien
Dile a las personas amadas cuánto las quieres

Dale un nombre a una estrella
Sabes que no estás solo
Piensa en lo que tienes
Hazte un regalo
Planifica un viaje
Respira profundo


Cultiva el amor
 escrito por : cesar rojas


Les comparto esta excelente reflexión. Desconozco su autor.



MIS SILLAS VACÍAS

Se acercan las Fiestas y empiezan los preparativos: los regalos, la decoración, el menú de la cena, el lugar donde reunirse... Y aparece la pregunta inevitable: "¿Cuántos somos el 24?". Y en la respuesta, aparecen, implícitamente, las "sillas vacías", las personas que no están... La persona que está lejos, la que la vida llevó por otro camino, la que eligió no estar, la que se enemistó, la que se llevó la muerte... Y aparece la tristeza. Y las "sillas vacías" duelen. Y necesito ese abrazo contenedor y prolongado que no va a llegar... Y extraño tu sonrisa...Y los ojos se llenan de lágrimas... Y duele... Pero es la realidad. Y a la realidad hay que aceptarla... Entonces suspiro hondo y giro la cabeza. Y veo las "sillas ocupadas". Son las personas que me aman. Y sonrío. Así es parte de la vida: pérdidas y ganancias... Así voy a brindar el 24, con lágrimas contenidas por las "sillas vacías", y sonriendo desde el alma por las "sillas ...ocupadas"... Feliz. Sí, feliz a pesar de la tristeza. Porque ser feliz no es necesariamente estar alegre. La alegría es una emoción pasajera que termina cuando el buen momento finaliza. La felicidad es otra cosa. Es un estado del alma. Ser feliz es estar en paz. En paz sabiendo que estoy recorriendo el camino correcto, el que coincide con el sentido de mi vida, el de mis errores y triunfos, con mis miedos y mi coraje... Mi camino, el que yo elegí. Un camino en el que hice todo lo que pude, y más, por los que no están, a los que me brindé incondicionalmente, a los que amé...

NO TE OLVIDES DE MI CUMPLEAÑOS



Nos acercamos nuevamente a la fecha de mi cumpleaños. Todos los años se hace una gran fiesta en mi honor y creo que en este año sucederá lo mismo.

En estos días la gente hace muchas compras, hay anuncios en la radio, en la televisión y en todas partes no se habla de otra cosa si no de lo poco que falta para que llegue ese día.

La verdad es agradable saber que, al menos un día del año, algunas personas piensan un poco en mí.

Como tú sabes, hace muchos años empezaron a festejar mi cumpleaños. Al principio no parecía comprender y agradecer lo mucho que hice por ellos, pero hoy en día nadie sabe para qué lo celebran. La gente se reúne y se divierte mucho, pero no sabe de qué se trata.

Recuerdo el año pasado, al llegar el día de mi cumpleaños, hicieron una gran fiesta en mi honor. Había cosas muy deliciosas en la mesa, todo estaba decorado y recuerdo también que había muchos regalos; pero… ¿sabes una cosa? Ni siquiera me invitaron. Yo era el invitado de honor y ni siquiera se acordaron de invitarme. La fiesta era para mí y cuando llegó el gran día me dejaron afuera, me cerraron la puerta... y yo quería compartir la mesa con ellos.

La verdad no me sorprendí, porque en los últimos años todos me cierran la puerta. Y como no me invitaron, se me ocurrió estar sin hacer ruido. Entré y me quedé en el rincón. Estaban todos bebiendo, había algunos ebrios contando chistes, carcajeándose. La estaban pasando en grande. Para colmo, llegó un hombre gordo vestido de rojo, de barba blanca y gritando ¡jo-jo-jo-jo! Parecía que había bebido de más. Se dejó caer pesadamente en un sillón y todos los niños corrieron hacia él, diciendo: “¡Santo Clós, Santa Clós!”.... ¡Como si la fiesta fuese en su honor!

Llegaron las doce de la noche y todos comenzaron a abrazarse; yo extendí mis brazos esperando que alguien me abrazara y ¿sabes? Nadie me abrazó... De repente todos empezaron a repartirse los regalos, uno a uno los fueron abriendo, hasta que se abrieron todos, me acerqué para ver si de casualidad había alguno para mí.

¿Qué sentirías si el día de tu cumpleaños se hicieran regalos unos a otros y a ti no te regalaran nada? Comprendí entonces que yo sobraba en esa fiesta, salí sin hacer ruido, cerré la puerta y me retiré.

Cada año que pasa es peor, la gente sólo se acuerda de la cena, de los regalos y de las fiestas y de mi nadie se acuerda. Quisiera que esta Navidad me permitieras entrar en tu vida, quisiera que reconocieras que hace casi dos mil años vine a este mundo para dar mi vida por ti en la cruz y de esa forma poder salvarte. Hoy sólo quiero que tú creas esto con todo tu corazón.

Voy a contarte algo, he pensado que como muchos no me invitaron a su fiesta, voy a hacer la mía propia, una fiesta grandiosa como la que jamás nadie se imaginó, una fiesta espectacular…

Todavía estoy haciendo los últimos arreglos, por lo que este año estoy enviando muchas invitaciones y en este día, hay una invitación para ti, sólo quiero que me digas si quieres asistir, te reservaré un lugar, y escribiré tu nombre con letras de oro en mi gran libro de invitados, en esta fiesta solo habrá invitados con previa reservación, y se tendrán que quedar afuera aquellos que no contesten mi invitación.

Prepárate porque cuando todo este listo, daré la gran fiesta... Hasta pronto!!!

Con cariño
Tu amigo Jesús

cortesía de : todomujer3.com


árbol de navidad..!!


Te regalo tu primer Arbol navideño lleno de buenos deseos para ti!

Paz
Union
Alegrias
Esperanzas
Amor*Sucesos
Realizaciones*Luz
*Solidaridad*Felicidad
Respeto*Armonía*salud
*Amistad*Bondad*Perdon*
Sabiduría*Buena suerte*Fe
Dignidad*Paciencia*Gratitud



Pasalo a todos tus buenos amigos! Espero el mio

LA NAVIDAD DE JAIMITO




Se acercaba la Navidad y Jaimito escribió como cada año su carta a Jesús, aunque este año tenía una petición muy especial:
Querido niño Jesús:
Este año me he portado muy bien, he sido obediente y he estudiado mucho, por eso quiero pedirte que me traigas una bicicleta nueva.
Atentamente, Jaimito
Pero al colocar la carta junto al pesebre, se dio cuenta de que la figura de la Virgen Maria lo miraba fijamente. Jaimito se sintió incomodo, rompió la carta y escribió otra nueva.
Querido niño Jesús:
Este año me he portado más o menos bien, a veces he obedecido, aunque no he estudiado demasiado, pero por favor tráeme una bicicleta.
Cordialmente, Jaimito.
Cuando se disponía a colocar la carta junto al pesebre, sintió de nuevo la mirada de la Virgen Maria que lo observaba fijamente. Nervioso, Jaimito volvió a romper la carta y se dispuso a escribir otra.
Niño Jesús:
No me he portado muy bien este año, no he sido obediente y los estudios me fueron fatal. Pero tú eres bueno y siempre tienes misericordia, además si me traes una bicicleta, prometo que a partir de ahora me portaré bien. Sin más, Jaimito.
Fue de nuevo al pesebre para dejar la carta pensando que esta vez había sido sincero y que por lo tanto no habría problemas, pero se equivocó. La Virgen María seguía mirándole seriamente. Harto ya de esta situación, rompió el sobre y desesperado sacó la imagen de la Virgen María del pesebre y la puso en una bolsa de plástico que luego escondió entre la ropa de su cómoda. A continuación Jaimito con una expresión “extraña” en su rostro escribió una nueva carta.
Jesús: Tengo a tu madre. Si quieres volver a verla, deja una bici al lado del pesebre. Por cierto no lo comentes con nadie, en especial con la policía. Jaimito
Nos reímos porque es un cuento, pero ¿Cuántas veces actuamos así con Dios? Primero le pedimos poniendo como garantía a nuestra petición todos nuestros logros y buenas obras. Si no funciona, apelamos a su amor y misericordia, con el único fin de que el chantaje emocional surja efecto y conseguir así lo que nos interesa.
Cuando comprobamos que Dios no se deja manipular, acabamos confesando nuestra realidad, pero no con arrepentimiento o ganas de cambiar nuestra conducta, sino simplemente como formula que creemos puede ablandar Su corazón.

Al final hartos de esperar su respuesta, actuamos a la desesperada y somos capaces de cualquier cosa para presionarlo.

Verdadera Navidad



Desde hace más de 2000 años, el 25 de diciembre, la mayor parte de la humanidad celebra mi cumpleaños. Normalmente hacen una gran fiesta en mi honor y supongo que este año sucederá lo mismo.
Es bueno saber que al menos un día al año algunas personas se acuerdan de mí.
Cuando al principio empezaron a celebrar mi cumpleaños, era para agradecerme por todo lo que había hecho por ellos, pero ahora, muy pocos saben por qué y para qué se reúnen.
Recuerdo que en una de estas fiestas, había un cartel, que decía: “Bienvenidos hoy celebramos el cumpleaños de Jesús”. La decoración era muy hermosa, la mesa estaba llena de comida deliciosa y sobre todo, había un montón de cajas llenas de regalos.
Me sentí muy feliz y pensé lo bien que iba a pasar esa noche, hacía mucho tiempo que no disfrutaba de una fiesta en mi honor, como esta.
Comenzaron a llegar los primeros invitados que hablaban animadamente, pero comencé a notar algo raro. En ninguna de las conversaciones hablaban de mí, nadie me nombro en ningún momento. De pronto todos se sentaron a la mesa y comenzaron a comer, sin darse cuenta de que no había ninguna silla para mi y ni siquiera dijeron: “Feliz Cumple”
Así fueron pasando las horas mientras yo contemplaba la situación desde un rincón.

Pero pensé que quizás alguno de estos regalos podría ser para mí y por eso decidí quedarme y esperar.
Antes de media noche, llego un anciano de barbas muy blancas y todos los niños corrieron hacia el gritando ¡Santa Claus!, parecía que el hombre era el encargado de repartir los regalos. En este preciso instante sonaron las campanadas que anunciaban la media noche y todos comenzaron a besarse y abrazarse sin hacerme el más mínimo caso.
Como estaban repartiendo los regalos, me acerqué a ver si alguien me daba el mío, pero no, nadie me dio nada.
Comprendí entonces que yo no tenía nada que hacer en esa fiesta y salí de ese lugar con una gran tristeza en mi corazón.
¿Por qué te cuento todo eso, te preguntaras?
Pues te lo cuento porque quiero decirte, que como casi nadie me invita, yo voy a hacer mi propia fiesta. Será una fiesta fantástica, maravillosa, como jamás nadie se ha imaginado.
Ahora mismo estoy haciendo los últimos arreglos y enviando las invitaciones. Espero que ya hayas recibido la tuya, de hecho, constantemente te estoy mandando invitaciones.

Si quieres estar en mi fiesta, tendrás que decírmelo para que pueda reservarte un lugar y escribir tu nombre en mi lista de invitados. Porque aquellos que no respondan a mi invitación no podrán asistir.

Quisiera que esta Navidad me permitas entrar a tu vida, que reconozcas que hace más de 2000 años vine a este mundo para dar mi vida por ti en la cruz y de esta forma poder salvarte. Sólo quiero que tú creas esto en tu corazón y respondas a mi invitación.

“Por cierto prepárate porque cuando todo esté listo para la fiesta, te llevaré allí de sorpresa”
¡¡Feliz Navidad!!

Jesús

CARTA DE JESÚS EN NAVIDAD



Como sabrás, todos los años se hace una gran fiesta en ocasión de mi cumpleaños y
en mi honor.
En estos días la gente hace muchas compras, hay anuncios en el radio, en la televisión y
por todas partes no se habla de otra cosa, sino de lo poco que falta para que llegue el día.
La verdad, es agradable saber, que al menos, un día al año algunas personas piensan un
poco en mí.
Como tú sabes, hace muchos años que comenzaron a festejar mi cumpleaños,
(aunque nadie conoce realmente cuándo es) al principio no parecían comprender y
agradecer lo mucho que hice por ellos, pero hoy en día nadie sabe para qué lo celebra.
La gente se reúne y se divierte mucho pero no saben de qué se trata.
Recuerdo el año pasado, al llegar el día de mi cumpleaños hicieron una gran fiesta en mi
honor.
Pero ¿sabes una cosa? ni siquiera me invitaron.
Yo era el invitado de honor y ni siquiera se acordaron de invitarme, la fiesta era para mí y
cuando llegó el gran día me dejaron afuera, me cerraron la puerta. ¡Y yo quería compartir
la mesa con ellos! La verdad, no me sorprendió, porque en los últimos años todos me
cierran las puertas.
Como no me invitaron, se me ocurrió entrar sin hacer ruido, entré y me quedé en un rincón.
Estaban todos bebiendo, había algunos borrachos contando chistes, y a las carcajadas.
La estaban pasando en grande. Para colmo llego un viejo gordo, vestido de rojo, de barba
blanca y gritando: "JO, JO, JO", parecía que había bebido de más.
Se dejó caer pesadamente en un sillón y todos los niños corrieron hacia él, diciendo
"¡¡SANTA CLAUS!!". ¿SANTA CLAUS? ¡Como si la fiesta fuera en su honor!
Llegaron las doce de la noche y todos se saludaron, yo extendí mis brazos esperando que
alguien me abrazara. ¿Y sabes? Nadie me abrazó.
En otras ocasiones, a esa hora también todos salían para ver y tirar fuegos artificiales y
explosivos.
Comprendí entonces que yo sobraba en esa fiesta, salí sin hacer ruido, cerré la puerta y
me retiré.
Tal vez crean que yo nunca lloro, pero esa noche, como otras veces, lloré.
Me sentía como un ser abandonado, triste y olvidado.
Me llegó tan hondo que al pasar por tu casa, tú y tu familia me invitaron a pasar, además
me trataron como a un rey.
Tú y tu familia realizaron una verdadera fiesta en la cual yo era el invitado de honor, además
me cantaron himnos en mi honor; hacia tiempo que a nadie se le ocurría hacerlo en su hogar.
Que DIOS bendiga a todas las familias como la tuya, yo jamás dejo de estar en ellas en ese
día y todos los días.
Otra cosa que me asombra es que el día de mi supuesto cumpleaños en lugar de hacerme
regalos a mí, se regalan unos a otros.
¿Tú que sentirías si el día de tu cumpleaños, se hicieran regalos unos a otros y a ti no te
regalaran nada?
Una vez alguien me dijo: ¿Cómo te voy a regalar algo si a ti nunca te veo? Ya te imaginaras
lo que le dije: Regala comida, ropa, y ayuda a los pobres, visita a los enfermos a los que están
solos y yo lo contaré como si me lo hubieras hecho a mí Cada año que pasa es peor, la gente
sólo piensa en las compras y los regalos, y de mí ni se acuerdan.
Recuerdo lo que le sucedió a un anciano llamado Juan, un día de mi cumpleaños anduvo de
casa en casa pidiendo pasar porque tenía hambre y no tenía familia, tocó en muchas puertas,
sin que en ninguna lo invitaran a la mesa, se dio por vencido al ver que ni siquiera esa noche
iba a sentir el calor de un hogar.
Se sentó en una banqueta y se puso a llorar como un niño, yo pasé junto a él y le pregunté:
¿Qué tienes Juan?
Es que nadie me invitó a pasar– me respondió. Yo me senté a un lado de él y le dije, no te
preocupes, que a mí tampoco me han dejado entrar.
Pero toda paciencia tiene su límite, aún la mía.
Voy a contarte un secreto: He pensado que como nadie me invita a las fiestas que hacen,
estoy pensando en hacer mi propia fiesta, una fiesta grandiosa como la que jamás nadie
se ha imaginado.
Una fiesta espectacular con grandes personalidades: Abraham, Moisés, el rey David y
muchísimos más.
Estoy haciendo los últimos arreglos, por lo que quizá todavía no sea este año.
Estoy enviando muchas invitaciones y hoy, querido amigo, hay una invitación para ti.
Solo quiero que me digas si quieres asistir y te reservaré un lugar y escribiré tu nombre con
letras de oro en mi gran libro de invitados.
A esta fiesta sólo habrá invitados con previa reservación y se quedarán afuera los que no
contestaron mi invitación.

¡PREPÁRATE PORQUE CUANDO TODO ESTÉ LISTO DARÉ LA GRAN FIESTA!

LOMO DE CERDO CON MOSTAZA Y MIEL


Deliciosa comida que seguramente te encantara, observa el color de la carne y del sabor......  riquisimooo.

Lomo de cerdo con mostaza y miel

El romero acompaña tan bien la carne de cerdo como lo hace con la de pollo.

La salsa de mostaza y miel le da un sabor dulce y picante a este plato.




Rinde 4 Porciones


Ingredientes

1 cucharada de romero, picado

2 dientes de ajo, picados

1 cucharadita de ralladura de cáscara de limón

1/2 Cucharadita de sal

450 gr de lomo de cerdo, sin grasa

1/3 de taza (80 ml) de jugo de limón fresco

1/4 de taza (56 ml) de miel

3 cucharadas de mostaza tipo Dijon

1/2 taza (125 ml) de crema descremada (o mitad leche, mitad crema)

1 cucharada de harina


Preparación

1. Precalienta el horno a 200 ºC (400 ºF). Forra una bandeja para asar con papel de aluminio. Mezcla el romero, el ajo, la ralladura de limón y la sal en un pequeño tazón, y embarra el lomo con esta mezcla; trasládalo a una sartén. En un recipiente pequeño, mezcla el jugo de limón, la miel y la mostaza, y deja reposar.

2. Barniza el lomo con 2 cucharaditas de la salsa de mostaza y miel. Hornéalo hasta que tenga un tono marrón, o hasta que el termómetro marque 75 ºC (160 ºF), cerca de 25 minutos; baña dos o tres veces con la salsa restante.

3. Mientras, coloca la crema en un recipiente pequeño y bate con la harina hasta que no tenga grumos. Calienta la salsa de mostaza y la miel reservada en una sartén pequeña, a fuego bajo. Gradualmente mezcla con la crema, sin dejar de mover, hasta que la salsa quede espesa. Acompaña con el lomo.


¿Lo sabías?


El lomo de cerdo es uno de los cortes de carne más magros. Una porción cocida de 75 gr tiene unos 4 gr de grasa, casi tan baja como una pechuga de pollo sin piel. Es una saludable comida navideña.

Secreto de Navidad: reyes magos



Mamá, mamá..mis amigas del cole dicen que los Reyes Magos son los padres, ¿es verdaaaad?

La madre de Maria sonríe, le da un beso y le dice:
- Mira Maria… Tengo que enseñarte algo que guardo en este cajón desde hace 7 años.
Su madre saca del cajón un sobre blanco. Lo abre y le dice a Maria:
- Esta carta la recibimos en casa el día en que naciste. Es una carta escrita por los Reyes Magos y que nos piden que les hagamos tres favores. ¿Quieres que te la lea?
- ¡Sí mamá, por faaaavor!

Apreciado papá y apreciada mamá de Maria,

Somos los Reyes Magos. Sabemos que acaba de nacer Maria. Es un niña preciosa que os va a hacer muy felices a los dos. Ya sabéis que cada 6 de enero nosotros vamos en silencio a casa de todos los niños y les dejamos unos regalitos para celebrar el nacimiento del niño Jesús y para decirles lo orgullosos que estamos de ellos.

Pero a partir de ahora no podremos hacerlo porque estamos muy viejecitos y cada vez hay más y más niños en este mundo. No podemos ir a casa de todos. Además, ayer me caí del camello y me rompí el brazo (soy Melchor, un poquito torpe); Gaspar es muy lento porque camina con la ayuda de un viejo bastón y Baltasar, ¡nuestro viejecito Baltasar!, se olvida siempre de dónde tiene la lista de los regalos. Como ves, ya estamos muy mayores y necesitamos pediros tres favores muy importantes:

1er favor: Que nos ayudéis a poner los regalos a los niños. Cada padre y madre harán nuestro trabajo el día de Reyes: leerán las cartas de sus hijos y, con la misma ilusión que la nuestra, les pondrán los regalos como si fuéramos nosotros. Así todos los niños del mundo tendrán sus regalos y nosotros podremos descansar y ver, desde lo lejos, sus caritas de alegría.

2º favor: Como esto es un gran secreto, no se lo podréis decir a Maria hasta que cumpla los 7 años. Cuando tenga esta edad, ya será mayor y sabrá guardar este secreto. Los niños pequeños no deben saber que nosotros ya no podemos poner los regalos y que son los padres los que nos ayudan porque sino… ¿qué pensarán de nosotros? ¿dónde estará la mágia? El secreto se ha de decir solo a los niños responsables, a los que ya pueden entender que nosotros les queremos mucho y que por eso pedimos ayuda a sus padres, las personas que más los quieren a ellos.

3er favor: Algunos padres que nos ayudan están enfermos o no tienen dinero para comprar regalos a sus hijos. Y también hay niños que no tienen la suerte de tener dos papás. Por eso, necesitamos que vuestros hijos se conviertan “un poquito” en Reyes Magos y compartan algunos regalos con los niños que no tienen tanta suerte como ellos.


Nada más. ¿No es demasiado, verdad? Cuando Maria te pregunte por primera vez quiénes son los Reyes Magos léele esta carta. Entenderá por qué nosotros hemos confiado en vosotros para hacer nuestro trabajo: porque sois las personas que más lo queréis en el mundo y que mejor pueden ver su enorme y bondadoso corazón de perla

En Navidad recordamos a los que se fueron




¿Cómo no recordar les y añorar les en Navidad? ¿Cómo no extrañarles cuando vemos su asiento vacío? Nos han dejado un vacío que nunca podremos llenar.
Nunca llega el olvido
De un ser amado que ha fallecido,
Pues siempre estarán en nuestros corazones,
En cada cosa que hacemos o dejamos de hacer…
Tratamos de superar el dolor de su pérdida,
Pero la muerte no se supera nunca,
Sólo se puede aprender a vivir sin ellos a nuestro lado.
En Navidad recordamos más a quien el día de ayer estuvo a nuestro lado y que ya nunca más podrá estar, ni tan siquiera para darnos un abrazo o una sonrisa. Nos resignamos, recordando los momentos vividos con ellos, las Navidades pasadas a su lado… unas Navidades que nunca más serán lo mismo, porque nunca más estarán.
Cerramos los ojos
Y por un sólo instante
Quisiéramos volver hablar,
O tocar sus manos o abrazarlos…
Pero ya no están.
Y alzamos la mirada al cielo, con la esperanza de que quizás nos estén mirando desde lo alto, escuchando nuestro corazón… y al hacerlo, lágrimas se forman en nuestros ojos.

Ojalá hubiese una escalera hasta el cielo
Para poder abrazarlos y decirles
Que les extrañamos, que nada ha sido igual
Desde su último aliento.
Mas la vida continúa, no queda más que confiar que Dios nos dé un bálsamo para aliviar el dolor. Así es la vida, nacemos y morimos: los que se van primero lo hacen dejando un largo camino de tristeza para los que quedamos atrás.


Sí, ojalá hubiese una escalera hasta el cielo para abrazarlos por Navidad y decir “te quiero tanto que hasta duele respirar”…

ORACIÓN DE FIN Y PRINCIPIO DE AÑO


Señor, Dios, dueño del tiempo y de la eternidad,
tuyo es el hoy y el mañana, el pasado y el futuro.
Al terminar este año quiero darte gracias
por todo aquello que recibí de TI.

Gracias por la vida y el amor, por las flores,
el aire y el sol, por la alegría y el dolor, por cuanto
fue posible y por lo que no pudo ser.
Te ofrezco cuanto hice en este año, el trabajo que
pude realizar y las cosas que pasaron por mis manos
y lo que con ellas pude construir.

Te presento a las personas que a lo largo de estos meses amé,
las amistades nuevas y los antiguos amores,
los más cercanos a mí y los que estén más lejos,
los que me dieron su mano y aquellos a los que pude ayudar,
con los que compartí la vida, el trabajo,
el dolor y la alegría.

Pero también, Señor hoy quiero pedirte perdón,
perdón por el tiempo perdido, por el dinero mal gastado,
por la palabra inútil y el amor desperdiciado.
Perdón por las obras vacías y por el trabajo mal hecho,
y perdón por vivir sin entusiasmo.

También por la oración que poco a poco fui aplazando
y que hasta ahora vengo a presentarte.
Por todos mis olvidos, descuidos y silencios
nuevamente te pido perdón.

En los próximos días iniciaremos un nuevo año
y detengo mi vida ante el nuevo calendario
aún sin estrenar y te presento estos días
que sólo TÚ sabes si llegaré a vivirlos.

Hoy te pido para mí y los míos la paz y la alegría,
la fuerza y la prudencia, la claridad y la sabiduría.

Quiero vivir cada día con optimismo y bondad
llevando a todas partes un corazón lleno
de comprensión y paz.

Cierra Tú mis oídos a toda falsedad y mis labios
a palabras mentirosas, egoístas, mordaces o hirientes.

Abre en cambio mi ser a todo lo que es bueno
que mi espíritu se llene sólo de bendiciones
y las derrame a mi paso.

Cólmame de bondad y de alegría para que,
cuantos conviven conmigo o se acerquen a mí
encuentren en mi vida un poquito de TI.

Danos un año feliz y enséñanos

a repartir felicidad . Amén.!!

BIENES INVISIBLES



Tomás es un chico de siete años que vive con su mamá, una pobre costurera, en su solo cuarto, en una pequeña ciudad del norte de Escocia. La víspera de Navidad, en su cama, el chico espera, ansioso, la venida de Papá Noel. Según la costumbre de su país, ha colocado en la chimenea una gran media de lana, esperando encontrarla, a la mañana siguiente, llena de regalos.

Pero su mamá sabe que no habrá regalos de Navidad para Tomás por su falta de dinero. Para evitar su desilusión, le explica que hay bienes visibles, que se compran con dinero, y bienes invisibles, que no se compran, ni se venden, ni se ven, pero que lo hacen a uno muy feliz: como el cariño de la mamá, por ejemplo.

Al día siguiente, Tomás despierta, corre a la chimenea y ve su media vacía. La recoge con emoción y alegría y se la muestra su mamá: "¡Está llena de bienes invisibles!", le dice, y se le ve feliz.

Por la tarde va Tomás al salón parroquial donde se reúnen los chicos, cada cual mostrando orgulloso su regalo. "¿Y a ti, Tomás, qué te ha traído Papá Noel?", le preguntan.

Tomás muestra feliz su media vacía: "¡A mí me ha traído bienes invisibles!", contesta. Los chicos se ríen de él. Entre ellos Federico un niño consentido quien tiene el mejor regalo pero no es feliz. Por envidia sus compañeros le hacen burla porque su lindo auto a pedal no tiene marcha atrás, y enfurecido destruye el valioso juguete.

El papá de Federico se aflige, y se pregunta como podría darle gusto a su hijo. En eso ve a Tomás sentado en un rincón, feliz con su media vacía. Le pregunta: "¿Que te ha traído Papá Noel?"

"A mí bienes invisibles", contesta Tomás ante la sorpresa del papá de Federico, y le explica que no se ven, ni se compran, ni se venden, como el cariño de una mamá.


El papá de Federico comprendió. Los muchos regalos visibles y vistosos no habían logrado la felicidad de su hijo. Tomás había descubierto, gracias a su mamá, el camino a la felicidad.

El Regalo de Navidad




Alfredo estaba muy contento en aquella Navidad, pues era una fecha muy importante. Era el día del cumpleaños del Niño Jesús, y logicamente, el día en que Papá Noel vendría de visita como todos los años.
Con sus siete añitos, esperaba ansiosamente el anochecer, para volver a dormir y espiar el calcetín que estaba colgado en el frente de la puerta, pues no tenían árbol de Navidad. Se quedó despierto hasta muy tarde, para poder ver a Papa Noel, pero como el sueño fue mayor que su voluntad, se durmió profundamente.
En la mañana de Navidad, observó que su calcetín ya no estaba, y que no había regalos en ningún lugar de su casa.
Su padre estaba desempleado. Con los ojos llenos de lágrimas, observaba atentamente a su hijo, y esperaba tomar coraje para hablarle, que su sueño no existía.
Con mucho dolor en el corazón lo llama:

- Alfredo, hijo mío, ven...

Pero antes de que el padre pueda hablar...

- ¿Papá?

- ¿Qué sucede hijo?

- Papa Noel se olvidó de mí...

Al decir eso, Alfredo abraza a su padre y los dos se ponen a llorar, cuando Alfredo dice:

- ¿También se olvidó de vos, Papá?

- No hijo mío. El mejor regalo que yo podría tener en toda la vida está en mis brazos, y despreocúpate pues yo se que Papa Noel no se olvidó de vos.

- Pero, todos los otros chicos vecinos están jugando con sus regalos... ¿Se saltó nuestra casa?

-No, no la saltó... tu regalo te está abrazando ahora, y te va a llevar a uno de los mejores paseos de tu vida.
Y así fueron a un parque, y Alfredo jugó con su padre durante todo el día, volviendo recién al caer la noche.
A pesar de haber llegado a su casa muy cansado, Alfredo fué a su cuarto, y le escribió a Papa Noel:

"Querido Papa Noel: Yo sé que es muy tarde para escribir pidiendo cosas, pero quiero agradecerte el regalo que me diste.
Deseo que todas las Navidades sean como esta: que hagas que mi papá se olvide de sus problemas, y que él pueda distraerse conmigo, pasando una tarde tan maravillosa como la de hoy.
Gracias por mi vida, porque descubrí que no es por los juguetes que somos felices, sino por el verdadero sentimiento que está dentro de nosotros, que el Señor despierta en la Navidad.

Te agradece por todo
Alfredo."

Y se fué a dormir.

Entrando al cuarto para dar las buenas noches a su hijo, el padre de Alfredo vio la cartita y a partir de ese día no dejó que sus problemas volvieran a afectar su felicidad y se propuso hacer que todos los días, para ambos, fuesen Navidad.

Si un niño de siete años, consiguió percibir que los mejores presentes que se pueden recibir no son materiales, ¿por qué nosotros no hacemos lo mismo?

Que todos hagamos que cada día sea Navidad, valorando la amistad, el cariño y todos los buenos sentimientos que existen dentro de nosotros.

LA SOPA DE NAVIDAD




Muchas veces recibimos regalos que no esperamos ni deseamos, pero la realidad es que hay situaciones simples que pueden enseñarnos grandes lecciones en la vida.

En una tarde de navidad un mendigo entra a un pequeño restaurante de un pueblo, con un aspecto y una vestimenta muy diferente no pasa desapercibido entre la gente que estaba dentro del restaurante.

La mesera solo lo miró de lejos hasta que le ordenaron que lo atienda. Ella de muy mala gana fue a tomarle su orden. Y le ofreció el plato más barato que era sopa de maíz con pollo y él le preguntó el valor de esta. $3.50 le respondió ella. El metiendo la mano en su bolsillo le preguntó si es que le quitaba el pollo a la sopa en cuanto le iba a quedar. Y ella ya bastante molesta le dijo: en $2.50.

Démela sin el pollo entonces le dijo el mendigo sonriéndole a la mesera que solo quería que él se valla rápido.

Luego de terminar la sopa ella no quiso ir a dejarle la cuenta ya que le había dado asco este caballero, así que otro mesero le dejó la cuenta.

Al retirarse el mendigo ella tuvo que retirar las cosas de la mesa y para su sorpresa vio un billete de $1 y una nota escrita en una servilleta que decía “No me alcanzó para el pollo pero aquí esta tu propina.

Feliz navidad.”

Mi tren de navidad



Quiero que esta navidad sea diferente,

quisiera ser un tren enorme para poder subir a toda mi gente

y a cada vagón ponerle un nombre distinto

para que cada uno de ellos suba

y se quede ahí, siempre, siempre conmigo...

Quisiera que cada vagón fuera diferente

para hacer sentir muy feliz a toda mi gente

y que ellos a su vez invitaran a sus amigos

para subir en mi tren y recorrer juntos el camino...

Y así poder llegar cada uno a nuestro destino....

Y quizás te preguntarás que nombre lleva cada vagón,

ahora te los digo con todo el corazón, empecemos pues por

paz, amor, felicidad, prosperidad, fe,

éxito, esperanza, amistad, solidaridad, fuerza, dedicación,

sensibilidad, caridad, apoyo, carisma, humor, liderazgo,

risas, amor, ternura, compasión, carcajadas y emoción,

y también porque no? quizás un poco de dolor, para que así

puedas valorar, todos los vagones por los que has de pasar...

cada uno de ellos lo disfrutarás y ahí conocerás el valor de la amistad...

¡y se que no querrás, de mi tren jamás bajar!

Pero yo no quisiera que solo fuera en navidad,

quisiera todo un año para poderte demostrar

que el espíritu navideño si puede perdurar

solo es cuestión... de que tu quieras, a mi tren abordar...

Y ser parte del sueño para convertirlo en realidad...

Quisiera esta Navidad poderte regalar todo eso y mucho más

pero lo más importante que yo quiero que tengas

es el corazón con las puertas bien abiertas,

para dejar entrar la luz de una estrella....

llamada Jesús... y que nunca, nunca te alejes de ella...


Pues solo con él encontrarás la Navidad eterna.

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