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TAURO


1. Porque dan unas ganas locas de abrazarle y estrujarle.

2. Porque es muy leal y siempre está ahí para ti.
3. Porque no puede dejar de ser fiel a sí mismo.
4. Porque no hará que te sientas culpable por comerte todas esas galletas. Te recordará que te las mereces, y te traerá un vaso de leche para acompañarlas.
5. Porque pese a las bromas que le hemos hecho, siempre te hace sentir bienvenido en su casa.
6. Porque te ayuda a poner los pies sobre la tierra para que hagas de tus sueños, realidades.
7. Porque a tauro le encanta disfrutar de las mejores vistas, los mejores aromas, sonidos y sensaciones que la vida tiene para ofrecer. A su lado, mira tú qué cosas tan ricas te están esperando… 


Acuario

No es muy animosa. Los impulsos animales no tienen mayor importancia para ella. Prefiere idealizar el amor, encajarlo dentro de la ternura. No vaya a su lecho buscando un abandono sin control. Pero una vez que se ha excitado, ahí va. Es en extremo imaginativa y creadora y se interesa vivamente por los nuevos medios de disfrute. No hay nada en algún manual de sexo que no intente, y lo más probable es que hasta saque alguna variable interesante de las variantes que allí aparezcan. Cree que vale la pena todo aquello que acreciente el placer de su amante. A veces varía la intensidad de la caricia, desde un roce de pluma a un ligero rasguñar con las uñas. Luego pasará a la parte de atrás, tomará los glúteos, uno en cada mano, y empezará a moverlos en círculos enloquecedores. A veces combina esto con la acción oral por delante, y es entonces cuando el hombre empieza a pensar que se trata de amor. Su cariño y entendimiento resultan particularmente efectivos con personas inhibidas o psicológicamente impotentes. Como comprende de manera especial al varón privado sexualmente. Las acuario suelen ser víctimas de aquellos maridos que no las entienden. Se preocupa por todo aquél al que estima, pero para se preocupe realmente por algún hombre le ha de gustar tanto su mente como su cuerpo. Por fortuna sabe que la mente del hombre es su órgano más erótico. Susurrante al oído qué es lo que intenta hacerle puede ser tan estimulante como mirar un desnudo. Le gusta el acoplamiento total. En su necesidad de complacer entra todo aquello que desea la libídine de su amante 

Piscis


Tiene especial pericia para las funciones de alcoba, puede estar seguro de que hará los movimientos convenientes, dirá las cosas más atinadas y logrará crear el ambiente apetecido. Aprende pronto acerca del sexo y su disponibilidad para complacer raramente deja que se niegue. Está liberada sexualmente y disfruta de amplia gama y variedad de trucos eróticos. No cuesta mucho excitar a una Piscis, con ver una película pornográfica o leer determinadas secciones de alguna novela erótica la harán jadear. Porque es tan sugestionable, probablemente intentará en la cama algunas de las acrobacias sexuales que ve en la pantalla o lee en algún libro. No es destinado pensar que el primer manual erótico fuera escrito por alguien nacido bajo este signo. Una de las pocas veces en que la mujer Piscis disfruta con la posición en que ella queda arriba es sobre el colchón de agua, porque el movimiento se parece al del mar en calma; Se encuentre en postura de natación y tanto física como mentalmente pude ajustar sus músculos para un desempeño óptimo. Le gusta llevar uno o más objetos de vestidos y joyas, le gusta llevar uno o más objetos de esos durante el coito; arracadas, anillos y grandes pulseras que corran arriba y abajo por los brazos durante los movimientos del amor. Hay algunas piezas del vestido que logran excitar al amante tanto como a ella, como largas medias de nylon, guantes o brasieres y pantaletas franceses que dejan al descubierto pezones. Puede confiar en que cooperará en el comportamiento que otros califican de anormal. 

Capricornio

Es una yesca, a veces se la puede encender con un gesto, con una caricia. Y no será una fogata lánguida sino una rugiente conflagración. No se sienta ofendido si ella prefiere camas separadas; es porque desea la vida privada. Cuando tiene deseos de hacer el amor, lo que ocurre con frecuencia, no le importará lo anterior. No necesita mucho juego preliminar, puesto que se acelera de cero al máximo; y no será en horizontal. Le gusta llevar el control del acto. Empezará los procedimientos en la ducha o en la tina. Después del talco, el perfume o algún aceite, está lista para pasar a la habitación contigua y al acto. No trate de sorprenderla. Prefiere saber siempre qué viene luego. Debido a su gran aguante sexual también espera que el otro esté a la altura. No le interesan las variantes exóticas, sino que la cosa dure. Con experimentaciones estrambóticas no empezarán los fuegos artificiales. Después de todo, logra grandes resultados con las variedades convencionales del acto. No entiende por qué deba agotarse con acrobacias de posiciones extrañas, cuando la natural conduce por una ruta mucho más directa a transportes equivalentes de fricción. Sin embargo, como le gusta dominar en el acto de hacer el amor, se complace de manera especial por aquella variante que consiste en sentarse a horcajadas sobre el varón. Así puede controlar la situación. Mientras él acaricia sus senos, ella manipula la penetración. Lo importante es imponer un ritmo que le complazca. Cuando él esté listo, también lo estará ella. 

Una vez en el ritmo ella sigue, y sigue, y sigue, y sigue; el coito se convierte en una lid salvaje cuyo galardón es el orgasmo. Puede usted estar seguro de que llegará a él y más de una vez. Le gusta el coito prolongado y tiene una capacidad inusitada para hacer el amor con frecuencia. Una solución satisfactoria; el vibrador. Cuando el hombre se cansa, los vibradores pueden ser los mejores amigos de una mujer. La mujer capricornio puede parecer fría, pero es sólo una armadura. Una vez que se arroja, podrá usted desencadenar todo un cargamento de sorpresas de esta fascinante caja de Pandora.

Libra



La palabra clave es drama. Cuando hace su primera aparición en una bata casi trasparente, procurará que la luz esté detrás de él para que el efecto sea el mejor. Habrá preparado el escenario, con todo cuidado, para el sexo. Las mujeres Libra disfrutan observando las reacciones de sus amantes, y luego desean saber y oír lo mucho que uno ha disfrutado haciendo el amor con ellas. Disfruta todos los preliminares, incluidos los verbales. No estará de mas que el hombre suelte unas cuantas líneas de algún soneto de amor, si lo sabe hacer con aplomo y sin tartamudear. Sabe que la seducción es un arte, no un asalto físico. Una sesión en la cama realmente lograda es un triunfo mutuo. No es una cuidadela que se deba tomar por la fuerza.

Precisamente porque está tan segura de su sexualidad procurará ponerla de relieve y ser provocadora de las maneras más inesperadas. Se preparará para el acto restregándose ungüentos aromáticos por la piel. Las mujeres nacidas bajo este signo tienen control desacostumbrado de los músculos vaginales. Pueden constreñir y mantener firmes a un varón en esa escotilla. Luego la aflojará, la volverá a apretar, según le venga en gana. Hay algunas mujeres Libra tan hábiles en esto que llegan a poner a un hombre en el clímax sin emplear otro músculo de su cuerpo. Si pasa la noche con ella, no la despierte para el desayuno; prefiere dormir. No cierre la cortina del baño, le gusta verse actuar y reaccionar en el espejo. Algunas buenas variaciones al respecto; eche algunas gotas de champaña o de brandy en el ombligo y chúpele. Si usted recubre el pene con miel, a ella le gustará el sabor.

Es intensamente femenina y, cual se ha advertido, una exhibicionista instintiva. Es de las que llevan una blusa transparente sin brasier y anda con unas zancadas que le hacen rebotar los senos. Puede estar seguro de que la primera mujer a la que se le caerá la mitad superior del bikini habrá nacido bajo el signo de Libra. Compartirá amabilidad con cualquiera que aprecie su belleza, está loca por su cuerpo y cree que fue hecho para ser visto y admirado. Mientras desfile desnuda ante usted, no objetará a que encomie profusamente sus glúteos, la suave línea que fluye desde el abdomen hasta el monte de Venus, así como la espesura de su bello. Confíe en una Libra para su diversión.

Virgo

o se hace ilusiones sobre el sexo, y no le gusta que alguien le dé demasiada importancia. O sea que no cree que truene y relampaguee cuando dos cuerpos se juntan, en lo que al cabo, es una función perfectamente natural. 

No le gustan los hombres que vienen a ser como un Concorde que trata de aterrizar. Prefiere aquellos hombres que tienen la suficiente disciplina para esperar a que se entable una relación donde el sexo sea inevitable. Claro que no lo piensa así; lo más probable que todo aquél que sólo insiste en los aspectos puramente físicos no entiende o aprecia el significado real de hacer el amor. El cortejo para ella no es un preliminar que debe superarse lo antes posible, para pasar de inmediato al colchón, sino como una obertura graciosa y amable a un clímax sinfónico. Le gusta ir a la cama, pero sin rapsodias sentimentales. 

Si se tercia la ocasión, llenará el cuarto con el aroma de flores frescas, no con perfumes provocadores, de almizcle. Tampoco hará apariciones dramáticas llevando sólo abalorios de amor sobre el cuerpo desnudo. Los términos del rendimiento serán discutidos probablemente con antelación, con detalles como dónde ocurrirá. Prefiere su propia casa porque allí controla mejor las cosas. Lleve champaña. No se sorprenda si le sugiere una ducha o un baño antes de la acción principal. Esto da tiempo para los preliminares más importantes y alarga su necesidad compulsiva de aseo. Seguramente antes de cualquier otro  CONTACTO  lo restregará a usted con un cepillo. No se sienta ofendido. Es la manera de ser de Virgo, así que relájese y disfrute. 

Haga con ella lo que desee, entendiéndose que debe usted detenerse antes de lo que usted considere anormal, grotesco, o animal. Si le parece que es excluir demasiado, quizá tenga usted razón. Pero es ella la que pone las lindes de lo que la va a deleitar, de lo que la va a hacer gozar. 

Puede hacer que un beso sea una experiencia erótica casi equiparable al coito. Para complacer al amante, se dedicará a mordisquear, chupar, lamer y otras formas de gratificación oral. Será un artista en todo esto. Su máximo placer sexual lo deriva de hacerlo a usted feliz. Pero en la aritmética del comportamiento lujurioso la cifra más alta será el 69. 

Después del juego preliminar, a menos que usted indique otra cosa, inmediatamente se pondrá en la postura tradicional. Pero no se preocupe. Si usted llevaba pensada otra cosa, accederá. Pero explique de antemano qué es lo que busca, y luego fíese de ella, que hará lo que esté en sus posibilidades para complacerlo. Después de todo, el sexo es un placer doméstico para ella, lo mismo que servir el café. Al igual que las mujeres que aparecen en los comerciales de TV, no para hasta que logra lo que quiere.

Sin embargo, si quiere tocarle el botón mágico y hacer que sus juegos sexuales fluyan, intente la masturbación mutua, de manera particular en la posición en que ella pueda extender las piernas sobre su cara, mientras las toca con la lengua, y ella toma y acaricia su pene por la espalda. 

Será todo un éxtasis. 

Leo


A la Leo le gusta efectuar lo que considera flirteos inocentes, expresiones de su libido en libre flotación. No beberá el aire por ningúna  PAREJA  porque está demasiado satisfecha y contenta consigo misma para ser agresiva sexualmente. Su meta es, sin más, hacer que la admiren. Su actitud se puede describir mejor como artera, lasciva, seductora haragana Cuando un amante la decepciona, no lo reprende o lo sermonea. Su silencio despreciativo es un arma mucho más mortal. Raramente es temperamental, ni siquiera cuando está enamorada. Su disposición básica es optimista, jovial y no pasa a introspecciones. No se atormenta sobre cuál es la escencia de sus deseos. En el acto sexual trata de dominar, pero con frecuencia se conforma con una relación equitativa. En el juego preliminar le gusta que su amante le lama la cara, las orejas y el cuello con suavidad. También le gusta que recorra con la lengua las piernas y la pala de los muslos. Le gusta hacer el amor con las luces encendidas, para que su compañero pueda admirar su cuerpo y comentar al respecto. La necesidad casi compulsiva que tiene de ponerse de manifiesto la lleva a preferir la posición en que la mujer quede arriba, para que su pareja pueda continuar mirándola y admirando la belleza estatuaria de su cuerpo. 

Cancer


Aunque esté dispuesta, nunca dará el primer paso. Es demasiado tímida y teme también que si saca demasiado los pies de la canasta la van a criticar. Hay que alentarla de modo más sutil, hasta que su imaginación erótica quede libre de inhibiciones. Habrá que convencerla de que puede actuar en el amor como realmente siente, respondiendo con aquellas acciones que más excitarán al hombre, y no temer los repuntes de su propia libido.

Su sensible naturaleza está muy influida por la actitud de su compañero. Si éste es comprensivo, enfático, amable, considerado, se desplegará ante él como una flor ante los cálidos rayos del sol. Pero es muy fácil asustarla y hacer que se encoja a un retiro tímido y sigiloso con sólo que se diga una palabra dura o se tenga un ademán o expresión inoportunos. Puede ser una amante maravillosa, pues es capaz de una sensualidad intensa. La fruición que siente al soltar sus cohibiciones anteriores deleitará a cualquier hombre. Responderá a la pasión con un fervor que conmocionará el corazón de éste y lo estimulará a un desempeño óptimo. Puede incluso convertirse en esclava del placer sexual una vez que lo ha logrado.

Durante las primeras etapas del amor, trate de llamar a su lado materna y sentimental recio, pues esto encarecerá y ahondará el poder para la unión sexual subsiguiente.

Sin embargo, recuerde siempre que con esta mujer las cosas tienen que ocurrir a su debido tiempo y ocasión. No espere que el lugar apropiado sea el asiento de atrás de su carro.

Cuando se desvista por primera vez, espera que le digan lo hermosa que está. Las mujeres Cáncer pierden la cabeza ante la admiración. Un cumplimiento es tan importante como cualquier otro preliminar, por lo que ha de saber usted que no puede darle prisas. En el amor, a diferencia de lo que ocurre en la pista de carreras, corriendo no siempre se llega antes.

La mujer Cáncer completamente sensual prefiere untar sus dedos de miel de vino y acariciar el órgano sexual de su compañero hasta que se pone como un campanario. Sus toques son tan ligeros y suaves. Sus dedos van subiendo por el camino hasta que vibra de éxtasis.

Las mujeres Cáncer son temperamentales y cuando no desean tener el cato a la manera común, muestran gran inventiva.

Geminis


No necesita ni un lugar ni un ambiente especial. La parte de atrás del coche, en el autocinema o incluso en el gallinero del cine es perfectamente adecuado. Su único requisito es un amante que sepa tomarse su tiempo, puesto que ella no tiene prisas. Su vena para hacer el amor puede cambiar con una brusquedad sorprendente, en particular si el hombre se acelera demasiado. Quiere su propio ritmo. Deja que las cosas sigan su curso, hasta que haya una unidad de deseo. Le gusta todo, desde el juego no verbal, hasta la titilación; de la excitación sensual a la lascivia. Recompensará su paciencia con su propia marca de exuberancia sexual, y un hombre ya no puede pedir más.

Pero el amante que desee mantener su interés durante más tiempo debe tener presente que aparte de su urgencia sexual básica, Géminis busca un ideal. Para ella, una relación tiene que ser una comunión que incluya lo físico y lo espiritual, lo romántico y lo práctico. Suele ser agresiva. Los últimos estudios han demostrado que la mujer sexualmente agresiva no aparta a los hombres. A los hombres de ordinario les gustan las proposiciones abiertas y explícitas.

Una Géminis le gusta hacer dos cosas al mismo tiempo. En el juego preliminar combina los besos profundos con la estimulación manual de las otras zonas erógenas. Mientras realiza la relación, provoca a su amante con un masaje sutil del dedo sobre el abdómen o tomando un glúteo en cada mano, mientras lo levanta y baja a compás de sus manipulaciones orales. Tiene buenas intuiciones sobre el acto del amor e idea muchas variantes deleitosas y osadamente distintas. La mujer Géminis cada vez busca más y más satisfacción del sexo. Impulsada por su imaginación, por su curiosidad inacabable, realiza el coito con mayor frecuencia que las mujeres de otros signos e intenta diversos estilos de experimentaciones descabelladas. Suele ser bisexual y en los asuntos amorosos con los miembros de su propio sexo prefiere alternar unas veces asumiendo el papel de la mujer y otras el del varón.

Cuando hace el  AMOR  con un hombre, a veces siente inclinaciones sadistas. A veces practica deleites como apretujar los testículos mientras copula, dejándolo desgarrado entre un dolor y un placer exquisitos. Por buscar el éxtasis definitivo, se siente arrastrada hacia los fetiches.

Tauro


Una mujer, nacida bajo Tauro, lo ha invitado a una cena a su habitación particular. Ha escogido los vinos más idóneos. Ha hecho una cena excelente. Al conversar usted se dará cuenta de que tiene una voz encantadora (muchas Tauro cantan muy bien). Está usted embelesado con su bata de noche. Y ella le ha encontrado algún atractivo pues de otra forma no estaría ahí. Esté seguro de que lo tratará como se merece. Se da cuenta de que la piel es suave y brillante, bono general de todas las mujeres. Tauro, y su bajo escote revela unos senos rellenos, puesto que la mayor parte de las Tauro son curvilíneas. Más tarde, al bailar, su perfume todavía lo engatusa más. Ha escogido con cuidado el ambiente para esta CITA  romántica. Toda la velada es producto de un plan bien estudiado. En la recámara, las luces son suaves y las sábanas de seda puesto que las mujeres Tauro tienen una afinidad por la seda, más que por el lino o el algodón.

Trátela con gentileza porque espera que sea amable y paciente con ella y que haga el amor según las reglas. Desea que el sexo la deje complacida, y no te interesan los tratos desacostumbrados. Si usted desea emplear nuevas técnicas, hágalo gradualmente, una vez que ella vaya tornando confianza. Si bien tiene una capacidad tremenda para las expectativas sexuales, está metida en sus casillas y es difícil hacerla cambiar. La mujer Tauro es una amante exigente, de un modo u otro usted deberá entregarse cuando la lleve a la cama. Lo dejará sin aliento. Después de todo, este es el caso donde ella funciona. Todo ENCUENTRO  tiene la intensidad de una corrida. Recibe con complacencia las señales menores del afecto, un abrazo, un apretón de pompis, un beso pero esto no la mantendrá aplacada largo tiempo.

Su comportamiento en la alcoba es incurable y profundamente romántico. El ambiente debe estar a punto. Le gustan las pieles y quizá quiera hacer el amor sobre una cama cubierta de piel, o bien sobre una piel extendida sobre el suelo. Siempre buscará su lado más seductor. Cuando hace su entrad en la recámara, sin nada puesto, salvo el perfume y las joyas, puede estar seguro de que es e tiempo del celo. Es un tigre que arde con mayor brillo en la alcoba.

Para acrecentar el erotismo, fingirá que resiste, con tal de que usted coopere como un amante desaprensivo, al que no se le puede negar nada; o bien descenderá como un vampiro sobre una víctima dormida. Todo es fingido y se trata de una expresión fuerte y llena de salud de su real pasión.

La mujer Tauro se halla desagrazada entre un impulso sexual tremendo y la necesidad de seguridad. Cuanto más vieja se hace más descuidada se vuelve en su apariencia física. Al principio, la cama tenía sábanas de seda. Ahora lo que la entusiasma es una sábana manchada extendida sobre la arena o sobre un pavimento sucio. Le gustan esos olores del trabajo que emanan del cuerpo del hombre. 


Aries


No te van a dejar a oscuras respecto de tus intenciones porque son maravillosas. Es ahí donde sus fantasías sexuales secretas afloran en deleites eróticos.

Es una persona sensual de pies a cabeza, femenina y apasionada. Hace el amor en cualquier lugar que le plazca. El asiento de atrás de su choche se irá tan a pelo como un canapé de oficina o un motel. Cuando se llega la racha, no se le escapa ningún detalle.

Esta mujer no sólo sabe lo que quiere sino que sabe cómo alcanzar a su hombre. Una vez que el pobre varón está al alcance de tu mira, te lo llevas sin pensarlo.

El modo de tratarla es mantenerte firme, haciendo frente al volante, pónte en marcha. Sus apetitos son voraces, incluso animalescos y requiere de un compañero que pueda devolverle golpe por golpe. Si la mujer Carnero no logra suficiente satisfacción sexual, irá por su cuenta. El esposo o amigo que trate de seguir un plan menos exigente la verá cada vez menos. Tiene demasiadas oportunidades de gratificación sexual para inmutarse por un amante apático. Quiere poseer control completo del acto sexual; quiere ser la que mande. En la posición prona (boca abajo), ella estará de ordinario arriba. En la posición sedente, el hombre estará debajo; ella se agachará y controlará los movimientos del cuerpo. Si el hombre se sienta en una silla, ella lo hará en sus rodillas; si se echa sobre una cama con los pies colgando, ella subirá hasta él cuando le convenga. Su clave es el control. Quiere dictar el proceso hacia el orgasmo. Has de estar dispuesto a que grite, chille, gruña, arañe, muerda y clave la zarpa. Si no le importan las cicatrices, dé rienda suelta a la mujer Aries, pero antes revise la longitud de sus uñas.

La mujer Aries escogerá al padre de sus hijos con sumo cuidado. Abandonará a un chofer de camión muy sexy, un abogado. Pero el coito no es tan calculadora. Una vez en el acto sexual, se da toda porque disfruta el sexo en sumo grado. Tiene un interés inmenso en su propio placer, por lo tanto está dispuesta a recibir cualquier técnica que se pueda aplicar para su mayor disfrute. Este signo rige las pasiones y en el trance de la emoción sexual no hay lugar a donde no sea capaz de llegar.

Mujer capaz de andar sobre un amante para hacerlo sufrir, azotarlo, forzarlo a que cometa el cunnilingus al menos, en su fantasía, cree que lo está forzando. El objetivo es humillar al varón recibir satisfacción total mientras él no reciba nada.

Si ha pasado una noche o un fin de semana en que a su manera de ver ha disfrutado mucho, usted, hombre feliz, será invitado otra vez. Pero mejor venga con algo nuevo y divertido, o se perderá a una de las compañeras sexuales más interesantes del zodiaco.

Sagitario


El patio de juego favorito de la mujer Sagitario está fuera de casa. Hará el amor en una tienda, en Remolque o incluso en la playa. Disfruta del sexo, pero no prolongará los preliminares. Su interés capital es la propia gratificación. Si bien no le importa el juego preliminar, prefiere empezar la función principal lo antes posible. Es capaz de orgasmos múltiples, aunque someros. Algunos hombres consideran que sus modales en la cama carecen de tacto y es cierto que puede ser muy desconsiderada con su amante. Si éste no satisface lo que ella desea se masturbará mientras él se queda mirando, insatisfecho. Le gusta inquietar a su compañero hasta el punto de hacerlo perder el control de sí. Esto lo logra con frecuencia mediante una técnica consistente en empezar y detenerse. Tras haber llevado su amante casi al clímax con la relación, se colocará directamente sobre su pene erecto y poco a poco se irá bajando hacia él. Cuando el varón alcanza la cima de una sensación insoportable, ella se volverá a levantar. El sexo es un acto de AMISTAD  y no le gustan los amantes que se comportan como si hubieran cambiado todo el universo. Su dificultad básica es la incapacidad que tiene para entregarse del todo a una determinada experiencia. Pasa indiscriminadamente de uno a otro, sin ofrecer mucha resistencia, pero tampoco encontrando mucha satisfacción. Tiene demasiadas experiencias con poco sentido real. La mujer Sagitario no se entusiasma por las experimentaciones, no le gustan las cosquillas francesas, los vibradores electrónicos o las irrigaciones. Esos juegos exóticos no la fascinan. No es catadora de cuestiones eróticas. Prefiere el camino trillado, y no se preocupa por meterse en variantes que según ella son meras superfluidades. No hace mucho vino a mí una mujer Sagitario que andaba por los cuarenta y pico. Su problema era que si bien se había precipitado en una aventura con un hermoso joven, no quería continuar con las trampas sexuales que él deseaba.

Escorpio


La noche va a ser larga, manténganse calmados, quizá comience susurrando obscenidades provocativas en su oído. La sola charla sobre sexo la lleva hacia el orgasmo. Es de las que prefieren un colchón de agua de gran tamaño, o bien una de sus enormes camas redondas, donde no haya ni cabecera ni pies, para poderse acomodar en cualquier posición. En la alcoba es una activista. Hará todo lo que sea para que la noche resulte memorable. Es inquisitiva, indagadora y experimentadora. Por muy avezado que usted sea en procedimientos sexuales, le saldrá con algunos actos impetuosos que lo dejarán a usted sorprendido. Se empeña en que usted disfrute del sexo tanto como ella; que este respecto ella lo goza con una intensidad que se aproxima al éxtasis. Es el signo más sexual del zodiaco. 

Erótica, exigente, requiere a un compañero de igual ardor para que haya completa satisfacción. Nada de abordajes clásicos. Se guía por completo según el instinto. No hay libro que logre convencerla de que el sexo es meramente un sistema de ejercicios de yoga. Preferiría ir a la cama con un mal amante, que con un buen libro. Resulta una caricia para el yo de cualquiera. Cuando se siente excitada físicamente, lo demuestra, lo que a la vez levantará las pasiones del varón. Le gusta hacer el amor largo rato, y puede imponer sus deseos en cualquier hombre que generalmente sea impulsivo, porque sabe que el erotismo consiste en más, mucho más que en el mero acto físico de hacer el amor. Pude usted imaginarse que le presentará en pantaletas reducidas a la mínima expresión o llevará unas que estén bien abiertas en el monte de Venus para mayor convivencia. 

Durante el acto sexual le resulta muy importante el control del orgasmo, e intentará cualquier método para contribuir a que el hombre mantenga su potencia. Aplicará algún tranquilizante en el extremo del pene para subyugar las sensaciones urgentes del hombre que lo llevan a un clímax demasiado rápido, táctica que creo que es favorita entre las mujeres Escorpión. 


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