El andar de la carreta vacia




Hace ya varios años caminaba por el medio del bosque en compañía de mi abuelo, un viejo y sabio indio. De repente mi abuelo se detuvo a la vera de un gran árbol y me preguntó:

- Además del trinar de las aves y de las hojas que son mecidas por el viento, ¿logras escuchar algo más?

Después de esforzarme por agudizar mis oídos y algún tiempo de escuchar con atención, por fin pude responder:

- Estoy percibiendo el sonido de una carreta...

Muy bien –dijo mi abuelo- e inmediatamente añadió: "es una carreta que viene vacía"

¿Cómo puedes saber que la carreta viene vacía si aún está lejos y no hemos alcanzado a verla? –pregunté sorprendido- a lo que mi abuelo, con la calma y la sabiduría que dan los años, respondió: "Es muy sencillo saber cuándo una carreta viene vacía, tan solo guiándose por el ruido que hace a su paso, pues cuanto más vacía la carreta mayor será el ruido".

Pasaron los años, me convertí en un adulto y hasta el día de hoy, cada vez que percibo a una persona que habla demasiado, que interrumpe las conversaciones de los demás, que presume lo que tiene y que en términos generales, va por la vida dejando una estela de ruido a su paso, siento escuchar la voz de mi abuelo diciéndome "cuanto más hacia la carreta, más grande es el ruido que hace".


Es curioso, la vida cuanto más vacía, mas pesa. Llena tu vida de amor, de bondad, de momentos, de personas, de paisajes y que tu paso, así mismo como la carreta sea un paso silencioso pero contundente e inolvidable.

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