Virgo

o se hace ilusiones sobre el sexo, y no le gusta que alguien le dé demasiada importancia. O sea que no cree que truene y relampaguee cuando dos cuerpos se juntan, en lo que al cabo, es una función perfectamente natural. 

No le gustan los hombres que vienen a ser como un Concorde que trata de aterrizar. Prefiere aquellos hombres que tienen la suficiente disciplina para esperar a que se entable una relación donde el sexo sea inevitable. Claro que no lo piensa así; lo más probable que todo aquél que sólo insiste en los aspectos puramente físicos no entiende o aprecia el significado real de hacer el amor. El cortejo para ella no es un preliminar que debe superarse lo antes posible, para pasar de inmediato al colchón, sino como una obertura graciosa y amable a un clímax sinfónico. Le gusta ir a la cama, pero sin rapsodias sentimentales. 

Si se tercia la ocasión, llenará el cuarto con el aroma de flores frescas, no con perfumes provocadores, de almizcle. Tampoco hará apariciones dramáticas llevando sólo abalorios de amor sobre el cuerpo desnudo. Los términos del rendimiento serán discutidos probablemente con antelación, con detalles como dónde ocurrirá. Prefiere su propia casa porque allí controla mejor las cosas. Lleve champaña. No se sorprenda si le sugiere una ducha o un baño antes de la acción principal. Esto da tiempo para los preliminares más importantes y alarga su necesidad compulsiva de aseo. Seguramente antes de cualquier otro  CONTACTO  lo restregará a usted con un cepillo. No se sienta ofendido. Es la manera de ser de Virgo, así que relájese y disfrute. 

Haga con ella lo que desee, entendiéndose que debe usted detenerse antes de lo que usted considere anormal, grotesco, o animal. Si le parece que es excluir demasiado, quizá tenga usted razón. Pero es ella la que pone las lindes de lo que la va a deleitar, de lo que la va a hacer gozar. 

Puede hacer que un beso sea una experiencia erótica casi equiparable al coito. Para complacer al amante, se dedicará a mordisquear, chupar, lamer y otras formas de gratificación oral. Será un artista en todo esto. Su máximo placer sexual lo deriva de hacerlo a usted feliz. Pero en la aritmética del comportamiento lujurioso la cifra más alta será el 69. 

Después del juego preliminar, a menos que usted indique otra cosa, inmediatamente se pondrá en la postura tradicional. Pero no se preocupe. Si usted llevaba pensada otra cosa, accederá. Pero explique de antemano qué es lo que busca, y luego fíese de ella, que hará lo que esté en sus posibilidades para complacerlo. Después de todo, el sexo es un placer doméstico para ella, lo mismo que servir el café. Al igual que las mujeres que aparecen en los comerciales de TV, no para hasta que logra lo que quiere.

Sin embargo, si quiere tocarle el botón mágico y hacer que sus juegos sexuales fluyan, intente la masturbación mutua, de manera particular en la posición en que ella pueda extender las piernas sobre su cara, mientras las toca con la lengua, y ella toma y acaricia su pene por la espalda. 

Será todo un éxtasis. 
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