Tauro


Una mujer, nacida bajo Tauro, lo ha invitado a una cena a su habitación particular. Ha escogido los vinos más idóneos. Ha hecho una cena excelente. Al conversar usted se dará cuenta de que tiene una voz encantadora (muchas Tauro cantan muy bien). Está usted embelesado con su bata de noche. Y ella le ha encontrado algún atractivo pues de otra forma no estaría ahí. Esté seguro de que lo tratará como se merece. Se da cuenta de que la piel es suave y brillante, bono general de todas las mujeres. Tauro, y su bajo escote revela unos senos rellenos, puesto que la mayor parte de las Tauro son curvilíneas. Más tarde, al bailar, su perfume todavía lo engatusa más. Ha escogido con cuidado el ambiente para esta CITA  romántica. Toda la velada es producto de un plan bien estudiado. En la recámara, las luces son suaves y las sábanas de seda puesto que las mujeres Tauro tienen una afinidad por la seda, más que por el lino o el algodón.

Trátela con gentileza porque espera que sea amable y paciente con ella y que haga el amor según las reglas. Desea que el sexo la deje complacida, y no te interesan los tratos desacostumbrados. Si usted desea emplear nuevas técnicas, hágalo gradualmente, una vez que ella vaya tornando confianza. Si bien tiene una capacidad tremenda para las expectativas sexuales, está metida en sus casillas y es difícil hacerla cambiar. La mujer Tauro es una amante exigente, de un modo u otro usted deberá entregarse cuando la lleve a la cama. Lo dejará sin aliento. Después de todo, este es el caso donde ella funciona. Todo ENCUENTRO  tiene la intensidad de una corrida. Recibe con complacencia las señales menores del afecto, un abrazo, un apretón de pompis, un beso pero esto no la mantendrá aplacada largo tiempo.

Su comportamiento en la alcoba es incurable y profundamente romántico. El ambiente debe estar a punto. Le gustan las pieles y quizá quiera hacer el amor sobre una cama cubierta de piel, o bien sobre una piel extendida sobre el suelo. Siempre buscará su lado más seductor. Cuando hace su entrad en la recámara, sin nada puesto, salvo el perfume y las joyas, puede estar seguro de que es e tiempo del celo. Es un tigre que arde con mayor brillo en la alcoba.

Para acrecentar el erotismo, fingirá que resiste, con tal de que usted coopere como un amante desaprensivo, al que no se le puede negar nada; o bien descenderá como un vampiro sobre una víctima dormida. Todo es fingido y se trata de una expresión fuerte y llena de salud de su real pasión.

La mujer Tauro se halla desagrazada entre un impulso sexual tremendo y la necesidad de seguridad. Cuanto más vieja se hace más descuidada se vuelve en su apariencia física. Al principio, la cama tenía sábanas de seda. Ahora lo que la entusiasma es una sábana manchada extendida sobre la arena o sobre un pavimento sucio. Le gustan esos olores del trabajo que emanan del cuerpo del hombre. 


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